Las luces
Cada vez que haces algo bueno en el mundo real, y es confirmado, recibes una luz. Con ellas liberas los territorios del reino.

La mayoría de los programas de liderazgo terminan con un diploma y un grupo de WhatsApp que se apaga en dos semanas. Aquí, terminar el primer campamento es entrar. El Camino Bakondiano es una escalera con peldaños, requisitos y reconocimiento, y quien la sube deja de ser participante para volverse formador.
Vives tu primer campamento, cumples las horas y recibes tu certificado. Desde ese momento eres bakondiano y tienes un pasaporte en línea en el que queda registrado todo lo que vas haciendo.
Vuelves a un campamento, esta vez del lado de quien lo opera. Aprendes la metodología desde adentro, acompañado por alguien que ya la domina.
Ya no pagas cupo: recibes estipendio, porque esto ya es trabajo. Tienes responsabilidades durante todo el campamento.
Diriges un campamento completo, con su equipo, su presupuesto y sus resultados. Es el peldaño más alto de la ruta de campamento.
En paralelo
Para quien quiere aportar desde su oficio durante todo el año y no solo en temporada. Empiezas como colaborador de área y puedes llegar a dirigirla.
Cada peldaño se registra, se reconoce y sirve para algo afuera: son horas verificables de formación, habilidades en coordinación de equipos y operación de proyectos, con un certificado que las respalda.
El juego
El Reino de Bakondo está dividido en los reinos de los cuatro dioses. Ramadash (la indiferencia) quiere conquistarlo. Es la Nada y se alimenta de lo que NO hacemos. Cada vez que haces algo bueno en el mundo real, y es confirmado, se te entrega una luz. Las luces iluminan el reino y evitan que Ramadash lo conquiste.
Cada vez que haces algo bueno en el mundo real, y es confirmado, recibes una luz. Con ellas liberas los territorios del reino.

Cada mes, el bakondiano recibe tres llaves para abrir puertas: misiones reales en su entorno que otra persona confirma. Si las cumple, las luces se multiplican.

Adicionalmente, está la fogata donde puedes reconocer a otros.

También debes conquistar a las musas que forman la mirada. Son preguntas que se trabajan en círculos pequeños de discusión moderados por mentores: ¿de dónde vengo?, ¿para quién es lo que tengo?, ¿qué sentido tiene lo que hago por otros?

Todo eso queda registrado en el Pasaporte, que es tu bitácora de servicio y tiene el impacto que has generado en el mundo.

El mundo de BAKONDO
Todo lo que hacemos pasa dentro de un mundo propio.

Garite es todo lo bueno que hay en el corazón humano. La Nada es el vacío que crece con todo lo que dejamos de hacer. Para enfrentarla, dos hermanos, Tarik y Toa, aceptaron salir a buscar Bakondo. Para encontrarlo, tuvieron que pasar doce pruebas (Urbanos), recorrieron los reinos de los cuatro dioses (Salvaje) y llegaron a Bakondo (Linaje), donde convocaron a Garite y sus dioses para dar vida a las tribus. La leyenda cuenta que su espíritu aún está en este reino mágico y aparece para enseñar a los nuevos guerreros bakondianos a encontrar su camino.
En cada temporada, los niños y los participantes viven una parte de ese viaje, con escenografía, música, personajes y retos.

Udara
el aire
cultiva la disciplina
Tuli
el agua
la amistad
Kishar
la tierra
el coraje
Tanah
el fuego
la alegría
Tu tribu la recibes en tu primer Bakondo Linaje y es para siempre.
Lo que hace distinto a nuestro campamento no son las actividades. Es la historia que les da sentido y el modelo pedagógico que lo acompaña.